Este pequeño artículo tiene razón de ser desde el mismo momento en que han aparecido por Internet erróneas informaciones acerca de esta tecnología, motivada por ser la usada por el iPhone de Apple y defenestrada tanto por algunos defensores como por la práctica totalidad de detractores de este teléfono. Para hacerlo fácil, aún con el riesgo de convertir este texto en soporífero, empezaremos por el principio. Los receptores GPS clásicos que todos conocemos, los externos con conectividad Bluetooth y basados en el chipset de Sirf, han sido los que han acercado al mercado de consumo esta tecnología, seguidos poco después de los PNA, basados también en receptores GPS Sirf que han dado desde el primer día un buen rendimiento y una excelente relación calidad/precio.
Con el aterrizaje de Qualcomm en el panorama móvil se popularizaron los llamados receptores A-GPS, que a diferencia de disponer de un chip exclusivo para tal menester como los Sirf con su Sirf III, habitualmente se incluía en el mismo módulo principal, compartiendo muchas otras funciones como la telefonía, WiFi o Bluetooth. Un caso que todos recordaremos es el de HTC y su P3600, que incluía un chipset con receptor A-GPS pero que venía desactivado de fábrica. Cuando los usuarios se dieron cuenta de ello, HTC, probablemente presionada por esos mismos usuarios decidía sacar una actualización de la ROM para incluir en ella los controladores del A-GPS, y de esta forma poder usarlo. La lista de dispositivos con A-GPS es interminable. Es más, encontramos muchos más A-GPS que GPS Sirf III. ¿Qué ventajas tiene? Básicamente dos: Optimización del diseño de la placa y un menor consumo energético.
Los receptores GPS y los A-GPS comparten la necesidad de poder ver satélites gracias a los cuales poder triangular la posición. Los GPS suelen tener un tiempo de adquisición de un minuto como mínimo, lo que habitualmente llamábamos posicionamiento después de un arranque en frío (cold start). El tiempo mínimo de espera para saber dónde están los satélites y empezar a recibir datos de ellos nunca es inferior a los 30 segundos y suele durar un par de minutos.
Los receptores A-GPS sin embargo pueden operar de varias formas. La más habitual es que funcionen como los GPS tradicionales con la salvedad de que es posible descargarse el almanaque y las efemérides (posición de los satélites) a modo de archivo, lo que permite una adquisición en teoría más rápida y eficiente, porque el dispositivo ya sabe dónde y cómo están. Eso empezó a ser habitual en el A-GPS del HP 6515 y posteriormente en el 6915, donde un programa residente en memoria invitaba cada pocos días a actualizar éstos, bien por GPRS o Activesync, con la posición de los satélites y su estado de salud. Sin embargo el receptor de estos dos modelos de HP era bastante malo, especialmente el de la 6515, y a pesar de ser A-GPS el funcionamiento era errático y poco adecuado en ciudades con poca visibilidad del cielo.
Hay otro modo de funcionamiento que es triangular basándose no sólo en los satélites sino en las torres de telefonía, que actúan como centros emisores de señal. Gracias a estas torres es posible establecer la posición del usuario con tan sólo un par de satélites, conllevando a priori algo más de fiabilidad en zonas con poca visibilidad, como ciudades con edificios altos.
Este último modo de funcionamiento es el menos habitual, ya que ha de ser la propia compañía telefónica la que active el servicio. La realidad es que el A-GPS podría tener mucho tirón en el control de flotas o usuarios, por las posibilidades del sistema, aunque lo más habitual, y lo que usa la gran mayoría de usuarios es el posicionamiento tradicional a través de los satélites. Son servicios de pago, que contratan algunas compañías, aunque para el control de flotas hay otros recursos que probablemente resulten más eficientes que el A-GPS.
Así pues, y esperando despejar todas las dudas que se han generado acerca del A-GPS del iPhone, vale la pena remarcar que puede usarse sin problemas en cualquier programa, y de modo totalmente gratuito, sin coste en concepto de descarga de datos, excepto la descarga voluntaria del almanaque, que ya veremos si Apple lo incluye como servicio (dejando claro que aunque no lo hiciera, el A-GPS del iPhone podría utilizarse igual, con unos tiempos de posicionamiento similares a los GPS tradicionales). De hecho, lo único que podría haber hecho Apple era desactivar las funciones del A-GPS, o modificar los controladores para que nadie excepto la propia Apple tuviera acceso al módulo GPS. Eso no parece ser así, y todo apunta, basándonos también en el anuncio de TomTom y su Navigator para OS X, que el módulo A-GPS será de libre acceso y contrariamente a lo que muchos piensan, absolutamente gratuito disfrutar de él.
Fuente: todopocketpc






